VALLARTA


Al Principio fue algo normal un te extrañe, te quiero y ¿como estas?, pero cuando el abrazo se torno más fuerte y menos ameno, fue cuando la erección volvió a atacar no sé si lo notaste esa vez, pero al momento que sentí tus pechos firmes y blandos en mi ya sentía toda la fiesta y las ganas de Penetrar, nos despegamos un poco y nos tomamos de las manos sonriéndonos un poco y riendo como niños pendejos, al final realmente ambos estábamos contentos de volvernos a encontrar.


Te vi a los ojos y tu hermoso color Miel me regalaba el mejor de los brillos y esa sonrisa que mata cuando me pides en silencio que salga a hacer tu voluntad, baje un poco la mirada y admire tu delicioso cuello y esas pequitas que adornan tu pecho, traías una escote en tu blusa negra que hacía a tus manjares suculentos exaltar y mostrando con gracia tus piernas una falda grisácea que me estaba empezando a idiotizar, verte directo solo al rostro siempre me costó puesto que tienes encantos de pies a cabeza y tu piel a mi hace tiempo hechizo.

Tomaste mi mano y pasamos dentro como bobo vi el contonear de tus caderas, traías sandalias y el color de tu cuerpo de los tobillos a las pantorrillas me incitaba dejarte marcas de dientes a la hora de amar, me ofreciste bebida e ir a nadar, tan solo dije luego y después, la verdad yo solo te deseaba fornicar, insistente trajiste un poco de Te Helado y me pediste tiempo puesto que te ibas a cambiar, me pediste lo mismo, insististe en que fuésemos a nadar…

Cambie mis Ropas a un sencillo shorts negro apretando las piernas para no dejar escapar mi emoción, La espera fue larga sentado en una cama de sabanas blancas y tamaño King Size, por poco pierdo las ganas sino fuera que saliste despampanante en un traje floreado de baño a 2 piezas que hacían que tu cuerpo pareciera explotar, con malicia acomodaste el sujetador y revelaste ligeramente el pezón diste una media vuelta mostrando las nalgas y me preguntaste si lo que estoy viendo me gusto.

Abrí inconscientemente las piernas y la punta del pene mostro su confort reíste coqueta y avanzaste como tigresa perversa a mi cuerpo excitado y montaste a mis piernas y en una torrencial serie de besos comenzamos a amarnos, de nuevo probaba la suavidad de tus labios, el campanear de tu piercing en mi lengua y esas ligeras mordidas que lastimosas poco a poco se volvían afrodisiacas, frote tu espalda y amase tus caderas, sobando tus hoyos que hacen deleite cuando se penetran.

Comencé a hacer gala de tu cuello que desprende el excitante sabor a litchi que tanto me altera, pase de oreja a oreja explorando tus lóbulos y me di la tarea de probar todo tu rostro al igual que con gula se lame hasta la última pieza del más fino chocolate, lentamente desate el cordón de tu top que como regalo de cumpleaños hacia de envoltura a tus pechos y como recién nacido con hambre me amamante frenéticamente de ellos.

Morbosamente Metí mis manos por entre tu traje de baño para sentir más de cerca tu carnita fresca, apreté con desquicie tus nalgas y la tela cada vez se ponía húmeda con el frotar de mi pene simulando un penetrar, mordisquee tus pezones intercalando succiones en aquellos deliciosos melones que deleitaba gustosos chupar.

El calor hizo su efecto y nos terminamos de desnudar tus calzones mojados eran signo de que tu entrada estaba lista para ensartar, mi pene duro y ligeramente gomoso por el zangoloteo previo cuando nos empezamos a besuquear salió de golpe al tener que mi traje de baño bajar, con cuidado agarraste mi tranca y en una muy pequeña acción de masturbar un poco de liquido pre seminal salió a saludar, lo llevaste a la boca y entonaste gustosa que sabia a hombre y que era tu turno de hacerme lactar.

Recosté mi cuerpo hasta el fondo de la cama y a gatas te acercaste para comenzarme a felar, tu mano hacía anillos entre la base y el tronco del pene, mientras que tu boca deleitaba a succiones la bolsa testicular, sentía venirme por entre los huevos por esa manera tan tuya de mamar, mi pene fue víctima de tus juegos y de ricos pero duros jaloteos, hiciste una corona con tus manos y desde la punta a la base chupaste haciendo suertes con la garganta.

El Glande fue sucesor de tus chupeteos mientras tironeabas de mi palo como queriendo exprimirlo, posaste tus pechos encima y un masturbar especial efectuaste atrapándome con tus ricas carnes, un pre seminal más abundante fue el premio a tu esfuerzo y como niña a la cama la leche entera bebiste, en un escalar a mi cuerpo montaste y el momento de penetra se acordó, acomodamos los cuerpos mientras se iniciaba el cojidon y de nuevo tus nalgas fueron la presa de mi atención, un rico botar comenzó y los líquidos libremente fluyeron mojando nos la pelvis y los vellos.

Como pistones en Motor chocaron nuestros órganos con velocidad, sentí tu fondo y el grito de guerra fueron tus gemidos por el exhaustivo ensarte a tu cuerpo que desde hace tiempo queríamos desahogar, subimos y bajamos velocidades para hacer pausas y acariciarnos los cuerpos, intercalamos miradas y besos además de acobijarme en tus pechos, las uñas y dientes fueron las plumas que grabaron en nuestras espaldas los deseos y en un breve descanso cambiamos a pose de misionero.

Hicimos de tus piernas un arnes que hacia fuerza a mi cintura y una prisión lumbar que me facilitaba desahogar mi calentura, montando tu cuerpo te ensarte haciendo vaivén extenuante mis bolas chocaban constante mientras hacia delicias en una de tus cavidades, intercalamos los besos cuando reposaba encima de ti mi cuerpo tomando un segundo aire para hacer la dicha a tu sexo.

Di los empujes mas fuertes para poder concluir el trabajo y el chocar de tus pechos eran lo que adornaban de gloria y entre embestida y metida por fin mi leche corrió y la cavidad de tu ser humedecida quedo, deje caerme en tu cuerpo mientras mi falo su dureza perdió, como manguera y goteras nuestros cuerpos chorreaban lo que hace millones nuestros deseos guardaban.

Entre descansos y sudores, prometimos de nuevo el encuentro ya sea después de bañarse o poco después del almuerzo…




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